Introducción.
Entre las varias e interesantes exposiciones que pudimos escuchar en la jornada del 16 de septiembre, una fue la del Presidente de la Cámara de los Prácticos y luego la del Presidente de la Asociación de Capitanes y Baqueanos, este colega con una exposición mas clara y concreta sobre los efectos positivos a favor de los paraguayos y en contra de los profesionales argentinos, que la que publicamos la semana anterior. (1)
En el caso de los Prácticos a continuación de esta breve introducción se reproduce textualmente.
I.- Respecto del practicaje, el 4 de agosto re-publicamos un análisis comparativo donde *Gustavo Hereñú de tradeNEWS* y con datos oficiales demuestra que el practicaje argentino solo puede ser comparado con la del Mississippi y que este último es más caro y no discuten ni proponen engendros. (2)
II.- Anualmente por el tramo RoSaFe y Rio del Plata, circulan alrededor de 2.500 buques de gran porte de 230/250 metros de eslora, y en Puerto Quebracho (Cargill), pueden amarra buques de casi 300 metros y sumando otras embarcaciones se estaría en 4.500 unidades navegando en esos aproximadamente 400 km del Rio Paraná.
La magnitud de ese tráfico lo podemos visualizar cuando los Prácticos suspendieron su trabajo en agosto de este año, como consecuencia del Decreto 690/26 y en solo dos, casi tres días se juntaron más de 150 barcos esperándolos.
III.- Tampoco se comentó del riesgo cuando a través del Paraná de las Palmas se cruza a una relativa poca distancia del Complejo Nuclear Atucha I y II, en la provincia de Buenos Aires.
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El Capitán y Práctico comenzó con una aclaración:
“Mi nombre es John Ryan, ARGENTINO por si alguno se lo pregunta.
Soy Capitán de Ultramar, egresado de la Escuela Nacional de Náutica en 1981, Práctico del Río Paraná desde hace 33 años y me han elegido como Presidente de la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje desde el año 2023.
En primer lugar quiero agradecer al Diputado Jorge Taiana y a los demás organizadores de esta Jornada Parlamentaria por la invitación a exponer sobre el rol de los prácticos en la seguridad de la Navegación.
De manera que ahí vamos:
¿Qué es un Práctico? ¿Cuál es su función?
La descripción reglamentaria dice que el Práctico es un asesor de ruta, navegación y maniobra del Capitán.
Los Prácticos son utilizados en absolutamente todos los puertos comerciales del mundo, o en zonas de aguas restringidas para su navegación como pueden ser ríos o canales para poder acceder a esos puertos. Incluso, en algunos países son utilizados cuando los buques deban navegar por zonas de protección ambiental aunque no sean específicamente de navegación restringida.
Esta actividad adquiere mayor relevancia en un país como el nuestro, con miles de kilómetros de frente marítimo y fluvial.
Contamos con ríos donde una Vía Navegable Troncal nos permite acercar los grandes buques graneleros hasta muy cerca de las zonas de producción agropecuaria, con su consiguiente ventaja logística. O los aún más grandes porta contenedores llegar al puerto de Buenos Aires y al de La Plata. Ni qué hablar de los complejos portuarios actuales como el de Bahía Blanca o futuros como los que se emplazarán en el golfo San Matías para aprovechar al máximo la producción energética.
En este contexto, cada navegación y cada maniobra segura no son un detalle técnico menor, son garantía de que los corredores exportadores más importantes del país sigan funcionando sin interrupciones ni accidentes que puedan cerrarlos, aunque sea temporalmente.
¿Cómo realiza su trabajo?
El práctico embarca en el buque para el cual fue contratado cuando este arriba, desde altamar, al lugar establecido. Lo hace generalmente por medio de una embarcación menor, una lancha de Práctico, que, en navegación, se acodera al buque y así práctico accede al mismo por una escala de gato.
Desde el puente de navegación del buque realiza su trabajo de asesoramiento. Si bien el Capitán no delega su autoridad en el práctico, lo usual es que éste imparta directamente las órdenes para realizar una navegación y una maniobra segura.
¿Cómo se llega a ser práctico?
No existe un lugar para estudiar y titularse de Práctico.
Uno llega a hacerlo después de muchos años de experiencia trabajando abordo: primero como oficial de navegación y después como Capitán. Con esta experiencia previa se encara la preparación específica para la zona o puerto correspondiente. Mucho estudio, muchos viajes de práctica y una batería de exámenes.
El tiempo medio para lograr esto, desde que la persona haya completado sus estudios universitarios o terciarios, ya sea en la escuela Nacional de Náutica o de la Escuela Fluvial, es de unos 15 años.
No es cierto que exista una “Academia de Prácticos”, a pesar de lo que dijera hace poco un Ministro.
Esa preparación específica no es un trámite administrativo. Incluye entrenamiento en simuladores de maniobra a escala real, viajes de práctica supervisados en la zona o puerto correspondiente, y exámenes ante la autoridad marítima que se repiten a lo largo de toda su carrera para mantener y renovar la habilitación.
No alcanza con saber navegar en general, hay que conocer en detalle las corrientes, las mareas, las boyas y el comportamiento de cada tramo específico del río o del puerto donde se va a trabajar.
Eficiencia: seguridad + fluidez
Si bien la descripción reglamentaria de la función del Práctico es la de asesorar al Capitán, es fundamental entender qué es lo que sucede realmente cuando aquello se realiza eficientemente.
El primer beneficiario del servicio es el propio buque al poder realizar una navegación y una maniobra segura y expedita.
Pero debemos entender que esa navegación y esa maniobra se llevan a cabo navegando por ríos, canales y puertos Argentinos. Y estos ríos, canales y puertos forman una parte muy importante de la infraestructura fluvio-marítima portuaria del país.
Algunos de ellos privados, otros estatales, pero todos Argentinos.
Y que es esta infraestructura la que hace, a su vez, funcionar el comercio. O sea, que está al servicio de la economía del país todo.
Procurar darle eficiencia a la utilización de esa infraestructura es lo que se debe pretender.
Cómo? Basándonos en dos conceptos primordiales:
SEGURIDAD y FLUIDEZ
