Porque como todo el País está repitiendo “las Malvinas son argentinas” o como dicen los Capitanes de Ultramar “El mar también es nuestra tierra”.
Argentina debe decidir su régimen de navegación en el tramo del curso de agua sobre el que ejerce jurisdicción. Señalar límites regulatorios y cuidar su seguridad nacional.
La Hidrovía no existe como tal. Lo que existe es el Rio Paraná y el Paraguay.
Lo primero que debemos identificar es la problemática en el ámbito de la Hidrovía Paraguay – Paraná caracterizada fundamentalmente por la falta de competitividad de la bandera argentina por fuga hacia la bandera de conveniencia, la hegemonía paraguaya, la ausencia de reciprocidad con ese país y una normativa argentina laxa en favor de lo anterior.
Ante ese escenario, resulta imperioso comenzar a reparar este asunto. Puesto que la retórica es generar que lo nuestro sea de todos
Argentina C. Imagen copiada de https://comexonline.com.ar/
I.- Los argumentos paraguayos ante la nueva concesión del dragado
La conocida cuestión del peaje dejó al desnudo el crudo accionar del capital extranjero contra los Estados nación, sobre los Países miembros del Acuerdo de Transporte de Santa Cruz de la Sierra, ya que los fundamentos de la Cancillería paraguaya para defender la negativa de pago por parte de los privados multinacionales quedaron vacíos de contenido poniendo de manifiesto una constante embestida a los intereses de nuestro país.
Por citar algunos de sus argumentos:
1.- Violación de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Este tratado tiene como ámbito de regulación los espacios marítimos y, por lo tanto, no aplica en aguas interiores.
