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18 de diciembre de 2012

ALDO LEONE. Cuentos de marinos I. Las Frazadas

Aldo Julio Leone.

Ediciones “AMARU”.

Septiembre 1988.

Comentarios: Este colega como Médico de a Bordo supo captar y nutrirse de la vida de los hombres de mar en sus distintas circunstancias.


Tuvo la suerte de navegar en aquella marina mercante que fue desaparecida por un gobierno que amparado en la falacia que: todo lo que pueden hacer los privados no debe quedar en manos del Estado.

Que bajo la cobertura periodística del “padre de la criatura”, (léase  Bernardo Neustad como representante de las grandes empresas), quien “hablaba” directamente con Doña Rosa dándole "lecciones" de cómo pensar, terminaron imponiendo un modelo de sociedad para pocos. Ahora y en el mejor de los casos llevará largos años para retornar a aquellos niveles de empleo y de “casi igualdad de oportunidades para los jóvenes”.


Volviendo al libro en cuestión, Leone a través de 11 cuentos, nos da unas pinceladas magistrales de la vida marina de hace 3 décadas comienza con: LAS FRAZADAS.

12 de diciembre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de Marinos II. Libertad hipotecada

Estaba hasta la coronilla de arreglar cañerías, y calefones, pasarme todo el día fuera de casa y encontrarme siempre con el mango justo. Fue una mañana de invierno, fría como esas que te hacen sentir más desgraciado. Estaba en la puerta de la obra, tratando de juntar maderas, para hacer fuego y calentarme, cuando lo vi pasar. Parecía contento con esos sacos enormes llenos de termos cruzados en bandolera: "Calentito el café", invitaba casi cantando. Después me aseguró que se las rebuscaba muy bien con esa changa.

Al otro día la embalé a mi mujer hasta que se puso a cocinar café como para llenar diez termos que me dieron en consignación. Alfajores también vendía, como complemento. Y empecé a patear el centro, a meterme en las oficinas, engancharme a la salida de los cines y comprobar que hacía guita.

1 de diciembre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos III. Los pardos cormoranes

Habían atravesado el Canal de Panamá y navegaban por el Pacífico cuando el radiotelegrafista captó el me­teoro. El mensaje era lacónico; "Mary" abandonaba la Península de Yucatán y se desplazaba hacia el océano a una velocidad promedio de diez nudos por hora.

El capitán guardó silencio y, con gesto sombrío, archivó el escueto comunicado. Luego se dirigió al cuarto de de­rrota para estudiar la situación con el primer oficial.

Una atmósfera agobiante se respiraba en cubierta. El mar estaba quieto, sospechosamente quieto, como si una gruesa capa de aceite se hubiera desparramado imprevi­siblemente sobre su vasta superficie para dejarlo inmóvil, desacostumbradamente inmóvil.

24 de noviembre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos IV. El extraterrestre.

a Pepe Mannino
La gente muy superticiosa no debería embarcar nunca. Los campesinos suelen ser propensos a las creencias sobrenaturales y por desgracia, algunos se embarcan. Como Fermín, que cambió el apero y el tractor por el cabo de manila y el timón. Lo que no pudo cambiar fue esa tendencia. Sus compañeros lo advirtieron enseguida. Desde cobrarle la luz del camarote, hasta comprometerlo en la limpieza de la funda de la hélice; le hicieron muchas. Y Fermín se las creía todas. También se creyó el cuento de las sirenas y que en cualquier momento se cogía alguna. Para el cruce del Ecuador lo engancharon con una enorme tijera de madera y lo pusieron en la proa, desde la mañana hasta bien entrada la tarde: "Para cortar la línea", le dijeron.

17 de noviembre de 2012

Aldo Leone. Cuento de marinos V. La carta.

Que quede bien claro que yo estoy aquí por propia voluntad. Además; consideré una obligación pedirle esta cita: ¡tenía que contárselo! ¿Entiende?

La explosión fue tremenda, una verdadera pesadilla. ¡Y cómo nos sacudió! En pleno Pacífico que estábamos justo a mitad de camino del puerto de Yokohama.

Como se podrá imaginar, corrimos todos hacia la sala de máquinas. ¡Y era impresionante verlo al tubo ése vomitando fuego...! ¡Parecía un dragón, un dragón de mil bocas dispuesto a devorarse todo lo que encontrara a su paso! Porque el acetileno es así. ¿Sabe?; está hecho para eso y cuando se libera no perdona.

11 de noviembre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos VI. Míster Felipe.

                                            I
Seguramente lo embarcaron de apuro, como suele ocurrir para fin de año, cuando las licencias son devoradas por gran número de tripulantes. Posiblemente le hayan sugerido ciertas ventajas, o prometido tentadoras compensaciones que se diluyeron apenas subió al buque.

Porque Felipe embarcó torcido; y en un barco que está a punto de zarpar para un viaje de cinco meses hacia el extremo oriente, tal actitud es un mal precedente, un augurio casi infalible de futuros e inciertos problemas.
—¡Qué mierda me importa de la China y del Japón! —empezó diciendo, mientras acomodaba sus bártulos en el camarote.
—¡Yo quiero mi Costa Este, mis fatos, mis putas y mis piringundines! —continuó. Y lo repitió hasta el cansancio, durante varios días.

3 de noviembre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos VII. "El naufrago".

Usted se queja del calor, mocito, ¿y sabe porqué?; porque esto del aire acondicionado nos tiene mal acostumbrados. Le aconsejo que no se duerma en cubierta, aunque el aire fresco no llegue al camarote y uno sienta la sensación de que se ahoga. La humedad. ¿Sabe? Usted no se da cuenta y la muy desgraciada se le está metiendo hasta el tuétano de los huesos. ¡Yo sé porqué lo digo...!. No me venga conque en el camarote es imposible respirar, que parece un horno y no se puede estar. Para colmo se vino a descomponer el compresor justo ahora, a esta altura; porque ahí nomás está Recife. ¿Vio?, y no creo que lo puedan arreglar antes de llegar a Venezuela. Así que hay que resignarse, mi viejo, pero no se me duerma en cubierta. ¿Entiende?; es por la humedad, uno no se da cuenta y de a poquito le empieza a pudrir la carne..., es preferible abrir el ojo de buey y dormir en la cucheta.

27 de octubre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos VIII. "Como un pájaro libre".

Su recuerdo permanece imborrable, y suele abordarme con frecuencia, sobre todo cuando me siento oprimido y necesito ensayar esa forma tan particular de libertad que es la que llevamos adentro.
—Soy como un pájaro libre —solía decirme muy a menudo, seguramente para darme ánimos, cuando veía reflejarse en mi rostro contraído, toda la inmensa desesperación de aquel encierro.
                 
Después canturreaba por lo bajo su "Tonada para un viejo amor" y seguía picareteando satisfecho, como un pájaro libre.

20 de octubre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos IX. El ciento uno.

El buque se desplazaba con dificultad, a pesar de la firme popada que se demostrada insuficiente como para contrarrestar los efectos de aquella corriente cálida que lo empujaba hacia el continente.

La carga de arrabio y rollos de acero naval, lo habían llevado al límite de su línea de flotación. Y eran catorce mil toneladas sacudidas sin pausa por las fuertes galernas del Mar de la China; cuarenta y dos tripulantes extenuados por interminables días de navegación zozobrante, frecuentemente interrumpida por las inevitables averías de una máquina vieja, exigida, que parecía acompañar con su cansancio, la infinita fatiga de esos hombres.

14 de octubre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos X. "El pulpo".

Imaginemos a un cesante y pacífico empleado bancario embarcado de apuro en un pesquero de altura. Supongamos que por cuestiones de rol, necesidades de a bordo, o un total y comprensible desconocimiento del oficio, no haya encontrado mejor colocación que la de peón de cocina.

Por eso los primeros días fueron terribles; no tanto por el deprimente estado nauseoso que lo perseguía desde que soltaron amarras, como por la inevitable sensación de desasosiego que trataba de eludir con una tenaz dedicación a lavar cacharros y pelar papas.

7 de octubre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos XI. Hasta otra vuelta

Un barco que se aleja es como un vendaval que sacude sin piedad al árbol de nuestra conciencia. Muchas veces uno se siente estremecer, cimbronearse como el buque con el mar revuelto; y entonces aparecen los inevitables recuerdos, casi sin proponérmelo, como esperando el momento, ese infausto momento que invariablemente llega entre tanta inmensidad de mar y cielo.

Pensamientos que asoman implacables con su carga de dolor. Recuerdos que lo impregnan a uno con esa triste nostalgia acrecentada por la distancia. Sentimientos que se agitan, como el mar con el viento fuerte, y otros, apenas perceptibles, que se diluyen como queriendo sepultarse en lo más profundo del océano.

30 de septiembre de 2012

Aldo Leone. Cuentos de marinos. Contratapa

Escritor de Avellaneda nacido en 1947. Su experiencia como médico quedó plasmada en varios relatos publicados por "Suburbio" en un momento particularmente difícil para un tipo de literatura de hondo contenido dramático y social.

"Cuentos de marinos" representa la síntesis de una larga y fecunda trayectoria como Médico de a Bordo. Uno de sus cuentos, "La carta", fue especialmente distinguido en el III Certamen Literario Atilio S. Giraudo. Otro de los relatos incluidos en este volumen, "Hasta otra vuelta", tuvo el honor de ser elegido para su lectura y representación por la Escuela Municipal de Teatro de Avellaneda. Dice la revista "Puro Cuento", en su Nº 6, refiriéndose a "Libertad Hipotecada": "Monumental desborde de ingenio y humor".

Como socio activo de la S. A. D. E. integró varias mesas redondas y grupos de difusión de jóvenes valores literarios. Miembro del consejo de redacción de la revista "Suburbio", supo cosechar importantes elogios por su nota "Curros y rebusques para sobrevivir", aparecida en el Nº 23 de la misma.

En 1985 la revista literaria "Amaru" publica su cuento "El profesor" que inmediatamente recibe calurosos comentarios, tanto de la crítica nacional como del extranjero. En la cátedra de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Catania, se decide su traducción al italiano y su posterior publicación en una antología. Recientemente consagrado finalista en el Concurso "Los 30 años de Eudeba"; su cuento inédito, "Por una cabeza", ha merecido el honor de integrar una antología, que la Editorial Universitaria de Buenos Aires publicará en homenaje a dicho aniversario.

Actualmente se desempeña como Presidente del Departamento de Cultura del Club Y.P.F., Capital Federal.