7 de febrero de 2018

La UE y la FAO cierran la puerta a la pesca ilegal y que pasa en territorio argentino


            Comentarios: la UE declaro la «tolerancia cero» a la pesca ilegal en enero de 2010.
            Las "grandes potencias del mercado como los EE. UU., Japón y Canadá se han unido a la pionera legislación de la UE para combatir la pesca INDNR".
       

    
          Sin embargo los primeros días de febrero Prefectura Naval Argentina detuvo un pesquero español pescando en territorio nacional y ahora según el portal Pescare, en el mejor de los casos tendrían una multa irrisoria.
            Suponemos el gobierno argentino que busca normalizar actividades ilegales actuara con el máximo rigor contra esa empresa.
            Mas allá de esa multa la duda es como esos pesqueros ilegales cumplen los requisitos de la Unión Europea y de la FAO?.
            Por eso a continuación pueden leer la política oficial de la UE respecto de la pesca indiscriminada no declarada y no reglamentada (INDNR).
            Y luego la noticia del portal PESCARE: De comprobarse la infracción, el armador del pesquero español capturado deberá pagar una multa irrisoria.

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La UE y la FAO cierran la puerta a la pesca ilegal
Política
Junio 2016

Mucho ha cambiado desde que la UE declarara la «tolerancia cero» a la pesca ilegal en enero de 2010. El mundo se ha vuelto más consciente de la importancia de la pesca responsable y muchos países han mejorado sus sistemas de ordenación pesquera. Grandes potencias del mercado como los EE. UU., Japón y Canadá se han unido a la pionera legislación de la UE para combatir la pesca INDNR.



La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) es un serio problema cuyos impactos son causa de creciente preocupación en todo el mundo. La pesca INDNR mina los esfuerzos para conservar y gestionar las poblaciones de peces. Impide que los países afectados alcancen los objetivos de sostenibilidad a largo plazo. Sabotea la competitividad y la viabilidad de los pescadores honestos que actúan de forma responsable y dentro de la ley. Los países en desarrollo, que por lo general no disponen de los medios para controlar sus propias aguas y parar a los operadores ilícitos, se ven afectados con especial dureza. Muchas de sus comunidades costeras dependen casi exclusivamente de la pesca y la pesca ilegal agota su fuente de sustento.
© Jose Lledo

Para combatir las actividades de pesca UNDNR, las organizaciones internacionales han desarrollado un conjunto de instrumentos muy eficaces basados en la responsabilidad de cada país tanto por los buques que enarbolan su bandera (responsabilidad del Estado del pabellón) como por los buques que utilizan sus puertos (responsabilidad del Estado del puerto). También existen obligaciones claras para los Estados ribereños en cuyas aguas se realiza la pesca. Sin embargo, aún se requiere reforzar el papel del país en el que termina la pesca (responsabilidad del Estado del mercado). El cierre de los mercados a productos ilegales es, en efecto, un paso esencial en la lucha contra la pesca ilegal: si los operadores ilegales no encuentran mercado para sus productos, el incentivo para la pesca ilegal desaparece automáticamente. Para alcanzar este objetivo, toda la cadena de suministro, desde el pescador al minorista, debe involucrarse y actuar conforme a códigos corporativos responsables.

Al ser el mayor importador de productos pesqueros del mundo, la UE tiene considerable peso en el mercado. Durante hace ya más de seis años, ha estado utilizando ese peso para fomentar las actividades de pesca responsable y mejorar la gobernanza de los océanos con sus socios de todo el mundo. Son tres los elementos fundamentales que conforman el marco legal de la UE para combatir la pesca INDNR. Primero, la UE solo permite el acceso a su mercado de los productos pesqueros certificados como legales: para entrar, el pescado debe proceder de un país autorizado, tener los certificados de captura y sanitarios pertinentes y pasar la inspección fronteriza de la UE. Segundo, una red de inteligencia permite a la Comisión y a los Estados miembros de la UE intercambiar información en tiempo real sobre las actividades de pesca ilegal y afrontarlas de forma conjunta. Tercero: cooperación extensiva con países no pertenecientes a la UE en todo el mundo.

Nuestro objetivo es garantizar que las normas internacional se respetan por igual y esperamos conseguirlo mediante el diálogo y la cooperación. Si el diálogo falla, la Comisión emite una advertencia (la llamada «tarjeta amarilla») e inicia un procedimiento más estructurado de diálogo y cooperación con las autoridades del país. En el caso de que los problemas no se resolvieran en un periodo de tiempo razonable, la Comisión podría considerar emitir una «tarjeta roja», con la consiguiente prohibición de comercio como último recurso.

Este plan tiene ventajas. La seguridad de los consumidores de la UE de que los productos pesqueros marinos en el mercado se han capturado legalmente y de la trazabilidad de su origen. A nivel internacional, ayuda a los terceros países a cumplir las obligaciones internacionales de conservación y crea un marco de igualdad para todos los operadores. Hasta la fecha, más de 50 países han llevado a cabo reformas estructurales en sus sectores pesqueros con el apoyo de la Comisión Europea. Esto es un avance significativo en la lucha contra la pesca ilegal.

De forma paralela, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha desarrollado una herramienta importante , el Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto, que permite a los países mantener a los operadores ilegales fuera de sus puertos impidiéndoles desembarcar las capturas ilegales. Cerrar los puertos de conveniencia es cerrar la puerta a la pesca ilegal.

Evidentemente, esta no es una lucha que la UE pueda ganar sola, por ello es por lo que la cooperación multilateral es parte integrante de nuestra labor. Pero el cambio de mentalidad producido por la política de la UE, junto con la inestimable acción de la FAO, se está traduciendo en una mejor gobernanza de los océanos a escala mundial, como mínimo, haciendo de los océanos un lugar más equitativo para pescar.

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La comunidad internacional contra la pesca ilegal

A partir de ahora van a ser tiempos difíciles para los criminales involucrados en la pesca ilegal. El 5 de junio adquirió carácter vinculante el primer tratado internacional del mundo destinado específicamente a combatir la pesca ilegal. El Acuerdo sobre medidas del Estado rector del Puerto, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), permite a los países mantener a los operadores ilegales fuera de sus puertos e impedirles desembarcar las capturas ilegales.

Este acuerdo innovador entró en vigor después de que 30 países miembros depositaran oficialmente sus instrumentos de adhesión. La UE estuvo entre los primeros en firmar en 2011. Juntos, los países que han subscrito el Acuerdo representan más del 62 por ciento de las importaciones de pescado y el 49 por ciento de las exportaciones, por un total de más de 133 000 y 139 000 millones de dólares respectivamente en 2013. La FAO estima que, cada año, la pesca INDNR suma capturas que ascienden a 26 millones de toneladas, con un valor que alcanza los 23 000 millones de dólares. Con ello mina los esfuerzos para garantizar la pesca sostenible y la gestión responsable de las poblaciones de peces mundialmente.

La FAO insta a más países a ratificar un acuerdo que, al cerrar los puertos y el acceso al mercado a los operadores poco escrupulosos, conducirá a toda la industria pesquera a una mayor sostenibilidad y que tendrá un significativo efecto dominó a través de toda la cadena de distribución.


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De comprobarse la infracción, el armador del pesquero español capturado deberá pagar una multa irrisoria.

La Ley Federal de Pesca prevé montos en pesos que no se actualizan desde el año 98 y van desde los cinco a los diez millones de pesos.

El caso del buque español "Playa Pesmar Uno" expone con crudeza la necesidad de actualizar la normativa que castiga las conductas ilícitas tipificadas en la Ley Federal de Pesca; en este caso, pescar sin permiso en aguas argentinas.

La infracción está prevista en el artículo 51 de la mencionada Ley 24.922: "Cuando la infracción de que se trate sea la de pescar sin permiso, la multa mínima no podrá ser inferior a pesos cinco millones ($ 5.000.000) y la máxima de pesos diez millones ($ 10.000.000)", se establece.

Ocurre que esto fue estipulado en 1998, cuando todavía regía la convertibilidad; es decir había una paridad cambiaria entre el peso y la moneda norteamericana.

Luego, los sucesivos procesos devaluatorios que sacudieron a la moneda local transformaron el piso de 5 millones de dólares en 250 mil y el máximo de 10 millones en 500 mil dólares. Desde entonces que no se actualizan.

"Se debería tomar el valor dólar de aquella época para hoy corregir y hacer una actualización que respete lo establecido en la ley", sugirió una fuente empresaria del sector consultada por Pescare.com.ar. La tarea es del Congreso y debería ser impulsada como política desde la Subsecretaría de Pesca.

Claramente es necesario intervenir sobre la banda monetaria que castiga la pesca ilegal; de lo contrario, de poco servirá el esfuerzo que hacen Prefectura, la Armada y la propia Subsecretaría para controlar y evitar incursiones furtivas en la Zona Económica Exclusiva (ZEE).

En este caso, incluso, un inspector que responde a la cartera viajaba a bordo del guardacostas "Fique" de Prefectura y su trabajo puede resultar clave.

También es cierto que el articulado prevé el eventual secuestro de la carga hallada a bordo del buque o el pago equivalente a su valor de mercado. Esto siempre que resulte probada la infracción en el sumario, hoy impulsado por el subsecretario Juan Manuel Bosch.

Aún así, a la luz del espíritu original de la norma, en suma se llegaría a una "pena" menor. En el caso del barco español, propiedad del grupo Pesmar, Prefectura informó que lleva en sus bodegas unas 320 toneladas que reúne a merluza, calamar, abadejo y rayas, entre otras especies.

La embarcación fue interceptada desde el guardacostas cuando faenaba a la altura de Comodoro Rivadavia. Los europeos aseguran que no se encontraban trabajando dentro de la ZEE; sin embargo, las autoridades no tienen dudas que que lo hacían dentro de las 200 millas.

Según pudo saber Pescare.com.ar, hay un dato que en principio fomenta esa línea de trabajo: el "Playa Pesmar Uno" operaba con el sistema de posicionamiento satelital apagado. (PESCARE)

07/02/2018

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